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Este blog comparte estrategias y aprendizajes sobre desarrollo de software, marcos, métodos y metodologías ágiles como Scrum, Kanban y XP, con un enfoque en escalamiento ágil y Business Agility. Su propósito es ayudar a profesionales de la gerencia de proyectos, productos, scrum masters, agile coaches, agentes de cambio, y líderes a mejorar sus procesos y promover la experimentación como motor de innovación, facilitando su adaptación en entornos empresariales cambiantes.
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Hola a todos,
Durante mucho tiempo, en mis entrenamientos de Scrum, solía decir que el Product Backlog se "prioriza". Sin embargo, al analizar con más detenimiento la Guía Scrum 2020, noté que el término correcto es "ordenar". Aunque podría parecer una diferencia semántica, en realidad, tiene profundas implicaciones en la manera en que gestionamos el trabajo del equipo. Ordenar no es simplemente priorizar; es entender el contexto, los diferentes tipos de trabajo y las necesidades estratégicas del negocio para decidir el orden en el que se abordarán los ítems.
Ordenar implica más que asignar niveles de importancia o urgencia. Es un proceso que requiere una comprensión holística de todos los elementos que componen el backlog y sus interrelaciones. Veamos en qué se diferencia ordenar de priorizar:
Supongamos que tienes las siguientes tareas en un día ocupado:
Si decides priorizar, podrías hacer lo siguiente:
Aquí, has ordenado las tareas basándote únicamente en la importancia y urgencia. Pero, ¿qué pasa si hay dependencias o restricciones de tiempo? ¿Y si la llamada con el cliente solo puede hacerse a cierta hora? La prioridad cambia.
Si decides ordenar, podrías hacerlo así:
Aquí, has tenido en cuenta no solo la importancia, sino también la disponibilidad de tiempo, las dependencias y el contexto.
Llevemos esto al mundo de Scrum. Imaginemos un backlog con los siguientes ítems:
En este caso, hemos asignado prioridades basadas en urgencia e impacto. Pero, ¿qué pasa si el equipo necesita mejorar la documentación antes de implementar la nueva funcionalidad para evitar errores? La prioridad cambia.
En este ejemplo, hemos considerado no solo la importancia, sino también las dependencias y el contexto. Esto es lo que realmente significa ordenar un backlog.
Cuando el Product Owner ordena el backlog, no se limita a clasificar ítems por prioridad, sino que considera factores como:
Por lo tanto, existen varios criterios que puedes utilizar para ordenar los ítems del backlog. La elección de los criterios dependerá de los objetivos, contexto y momentos específicos. Aquí algunos de los más comunes:
La combinación y ordenamiento de estos criterios o la elección de uno sobre otro dependerá de la naturaleza específica de las tareas y metas; y por lo tanto, se pueden ajustar y personalizar estos criterios según tus necesidades y circunstancias particulares.
Para realizar correctamente el ordenamiento del Product Backlog en Scrum, es fundamental seguir una secuencia estructurada que tenga en cuenta varios factores y criterios. Aquí te presento una secuencia de pasos recomendada:
Este enfoque permite que el Product Owner tome decisiones informadas y estratégicas al ordenar el backlog, asegurando que el equipo trabaje en lo que realmente aporta valor y minimizando el desperdicio de tiempo y recursos.
Cerrando, ordenar un backlog no es una tarea sencilla, pero es crucial para que el equipo pueda entregar el máximo valor posible. No se trata solo de qué hacer primero, sino de entender por qué y cómo hacerlo en el contexto adecuado.
Saludos ágiles,
Jorge Abad.
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Imaginemos un mundo sin retroexcavadoras. La construcción de cualquier edificio requeriría horas, días o incluso semanas de trabajo manual para excavar las cimentaciones. La llegada de estas máquinas no solo transformó la manera en que construimos, sino que liberó a las personas para realizar trabajos de mayor valor. De manera similar, la aparición de las calculadoras y, más adelante, las computadoras, revolucionó nuestra capacidad para realizar cálculos complejos en segundos, desplazando la necesidad de realizar operaciones mentalmente o con herramientas rudimentarias. Internet, por su parte, ha conectado al mundo en una vasta red de servicios y conocimientos al alcance de un clic. Ahora, en esta línea de evolución tecnológica, surge la Generative AI (GenAI), prometiendo transformar no solo lo que hacemos, sino también cómo pensamos y tomamos decisiones.
La GenAI no es solo una herramienta más. Es un asistente capaz de procesar volúmenes masivos de datos, sintetizarlos y proporcionar información relevante en tiempo real. Para muchas personas, la respuesta a cualquier pregunta compleja estará a un simple “espera un momento, déjame preguntarle a la GenAI.” Esto crea un nuevo paradigma, donde la habilidad más valiosa será saber cómo interactuar eficazmente con estas herramientas, convirtiéndose en un maestro en el arte de formular preguntas y evaluar respuestas.
Sin embargo, hay un matiz importante que no debemos pasar por alto: el verdadero poder no radicará únicamente en el acceso a la información procesada por la GenAI, sino en la capacidad de contextualizarla, de interpretarla con criterio propio y de integrarla en un marco de pensamiento crítico. La GenAI será, en muchos sentidos, como una calculadora para el pensamiento; una herramienta poderosa para quienes ya poseen una sólida base de conocimientos y experiencia. Pero aquellos que se limiten a depender exclusivamente de ella, sin desarrollar su propio criterio, estarán delegando no solo el acto de pensar, sino también la capacidad de decidir con autonomía.
La humanidad se dividirá nuevamente en dos: quienes consuman la GenAI sin objeción, utilizándola para todas sus actividades, y quienes respondan en tiempo real a las preguntas del entorno, apoyándose en la GenAI para validar, complementar, rechazar o afirmar su punto de vista. ¿Quién te daría más certezas para producir resultados asombrosos? ¿Alguien que diga: "espera, le pregunto a la GenAI," o alguien que, sin titubear, responda tu pregunta y cuestione tus argumentos?
Existen grandes riesgos de que nos volvamos perezosos para tareas que impliquen análisis y un compromiso intelectual. El uso indiscriminado de la GenAI podría llevarnos a una dependencia que limite nuestra capacidad de pensar por nosotros mismos. La facilidad para obtener respuestas rápidas y precisas podría desincentivar el esfuerzo mental necesario para enfrentar problemas complejos, llevando a una sociedad que consume conocimiento sin digerirlo ni transformarlo.
Es aquí donde entra en juego la importancia de las habilidades humanas que la tecnología no puede reemplazar: la experiencia, el juicio y la capacidad de cuestionar y reflexionar. Así como las retroexcavadoras no convirtieron a los obreros en innecesarios, sino que los liberaron para trabajar en tareas más avanzadas, la GenAI puede liberar a las mentes humanas para enfocarse en problemas de mayor complejidad y creatividad. Aquellos que logren construir sus propios esquemas mentales, bebiendo de libros, experiencias y conocimientos disponibles, y que además se atrevan a desafiar sus propias convicciones en un entorno en constante cambio, serán quienes dominen este nuevo mundo.
Este amanecer tecnológico plantea una disyuntiva para la humanidad: ¿nos limitaremos a consumir información sin digerirla, sin cuestionarla, sin transformarla? ¿O asumiremos el reto de comprender realmente el mundo que nos rodea, usando la GenAI no como un sustituto del pensamiento, sino como un catalizador para llevar nuestro intelecto a nuevas alturas? La decisión está en nuestras manos, y lo que hagamos con este poder determinará no solo nuestro futuro, sino también el papel que desempeñaremos en esta nueva era que apenas comienza.
Así, la era de la GenAI nos desafía a ser más humanos que nunca, a no delegar el pensar, sino a abrazar nuestra capacidad de razonar, de cuestionar y de decidir. Porque en este nuevo mundo, no será quien tenga acceso a más datos el más fuerte, sino quien sepa cómo usarlos, integrarlos y, sobre todo, quién se atreva a pensar por sí mismo.
Saludos ágiles,
Jorge Abad.
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“La Business Agility es un resultado sistémico, es la suma de las interacciones de los equipos y áreas de la organización, en su misión de generar valor.” – Jorge Abad
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Hola a todos,
El cambio de un equipo, área y organización, incluso el propio, es un verdadero reto. He participado en muchas transformaciones ágiles y digitales; y coincido con la siguiente frase:
"No hay evidencia científica de que un cambio cultural planificado produzca un cambio cultural. El cambio solo puede ocurrir en muchas interacciones locales, no a través de un plan o programa central." - Ralph Stacey, Complexity and Organizational Reality
Batallamos con el cambio, sacamos a los equipos a talleres al aire libre a vivir experiencias sobre el cambio que viene, hacemos gamificación, llenamos la empresa de letreros, los emails y comunicados; y poco a poco va sucediendo, se van dando las cosas, pero indiscutiblemente, no sale según el plan, las cosas suceden por resultado de la persistencia. Y como lo he comprobado, una aproximación ágil, iterativa e incremental, o mejor, usar Scrum, es la mejor forma de reaccionar y triunfar en esa misión.
Pero no vengo a escribir de Scrum, ni de agilidad, vengo a compartirles un pendiente, escribir sobre un texto que está en la biblia y que se lee en las lecturas de la misa de la iglesia católica en el trigésimo primer domingo del tiempo ordinario, ciclo b, que cuando la escuché, dije: ¡Wow! Gestión del cambio pura y dura, y dice así:
"Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte. Átalas a tu mano como un signo, y que estén como una marca sobre tu frente. Escríbelas en las puertas de tu casa y en sus postes." - Deuteronomio 6,4-9